reconocimiento

Montserrat Conde Concepción

A Montse, con nuestro mayor afecto,

Nuestra protagonista siempre actúa en silencio. En nuestros barrios es para muchos siempre esperada. En hogares de la gente de aquí, pero también en las casas de la gente de allá. El color de la piel, la cultura o la religión no son importantes para ella; sólo es fundamental ayudar al que más lo necesita, porque es amiga de las causas justas e igualitarias. Mientras más apurada sea la situación, mejor se desenvuelve. Tanto te compra un bono de guagua como te lleva en su coche; te hace un regalo por tu cumpleaños o te visita el día de Reyes. Te saluda los buenos días o te arropa con las buenas noches. Te disfruta en la salud y te acompaña en la enfermedad. Su corazón late en el anonimato de muchas vidas y sus proezas circulan de boca en boca; décadas de solidaridad para ser una persona cada vez más querida. Maestra de la vida, pero también de nuestros hijos, de los niños y de las niñas que modelarán otra sociedad, la sociedad de las múltiples culturas: el sueño por el que trabaja de forma incansable; mañana, tarde y noche, de lunes a domingo, cultivando los valores del trabajo comunitario, fatigador y escasamente reconocido.

En un contexto en el que siempre se conversa sobre la inmigración más reciente, la de los acentos marcados, poco se habla del éxodo canario entre unas y otras islas, la movilidad de los pequeños recorridos y matices, la que formó buena parte de nuestros barrios y ya los hizo multiculturales desde hace décadas, preparados para acoger a los nuevos habitantes que tenían que llegar, porque el Mundo se hace cada vez más pequeño para sus moradores. La persona que en esta oportunidad merece nuestro reconocimiento por su sensibilidad y tenacidad también ha sido inmigrante, llegando a este lugar desde una pequeña isla de emigrantes. Desde hace tiempo la venimos observando, ofreciendo su casa a todo el que llega con necesidad, dinamizando sus talleres de Sabores del Mundo o impulsando la Semana Multicultural de El Sobradillo. El Sobradillo, uno cualquiera de nuestros barrios, donde está siendo posible, no sin dificultades, que la gente de aquí y la gente de allá convivan y compartan un proyecto de vida en comunidad…

Gracias Montse por intentar enseñarnos el camino. Es posible y tú lo has demostrado, lo demuestras cada día, por eso mereces nuestro abrazo más tierno y sincero. Montserrat Conde Concepción.

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